
Los grumos son la señal más visible de la mastitis, y la mastitis es asunto del veterinario: nosotros no recetamos tratamientos. Pero sí sabemos qué parte del problema puede venir del equipo, y eso se revisa en quince minutos, en este orden.
Primero: el vacuómetro
Con el equipo encendido y ordeñando, mire la aguja. Si está por encima del rango del manual, la ubre se lastima en cada ordeño y queda expuesta. Se corrige con el regulador: es un ajuste, no una reparación.
Segundo: las pezoneras
Quítelas y mírelas contra la luz. Grietas, caucho duro o más de un año de uso: se cambian las cuatro. El juego de pezoneras estándar cuesta $99.900.
Tercero: el lavado
Pase el dedo por dentro de una pezonera. Si se siente grasa o una capa áspera —la piedra de leche—, el lavado no está alcanzando. La rutina completa está en lavado del equipo de ordeño.
Si las tres están bien
Entonces el origen no es el equipo, y el veterinario es quien tiene la respuesta. Para detectar la mastitis antes de que se vea, pídale que le enseñe la prueba de paleta (CMT): toma unos segundos por vaca y la encuentra cuando todavía no hay grumos.
Artículo informativo. El diagnóstico y el tratamiento de la mastitis son del veterinario.
Preguntas frecuentes
¿La máquina produce mastitis?
No por sí sola. La producen bacterias; un equipo mal regulado o mal lavado les abre la puerta.
¿Cada cuánto reviso el vacío?
En cada ordeño: es mirar el vacuómetro y compararlo con el rango del manual.
¿Tengo que cambiar las cuatro pezoneras?
Sí. Trabajan en conjunto con el pulsador, y mezclar cauchos nuevos y viejos ordeña disparejo.
Mándenos un video de su equipo trabajando y le ayudamos a descartar la causa.
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