
La leche que se queda hoy en el circuito es el criadero de bacterias de mañana. El lavado va después de cada ordeño —mañana y tarde—, bien hecho no pasa de quince minutos, y el orden de los pasos no es arbitrario.
1. Enjuague inmediato con agua tibia
Apenas termine, pase agua tibia por pezoneras, mangueras y colector hasta que salga clara. Ni fría, que no arrastra la grasa, ni hirviendo, que pega la proteína a las paredes. La leche fresca sale fácil; seca, no hay cepillo que la saque.
2. Agua caliente con jabón para equipos de ordeño
El jabón de lavar platos no sirve: no arranca la grasa de la leche ni la piedra de leche. El jabón de lavado biodegradable cuesta $29.900.
3. Cepillo por dentro
Lo que la circulación no alcanza lo saca el cepillo: dentro de cada pezonera y a lo largo de las mangueras. El juego de cepillos ($75.000) trae uno largo para manguera y otro para pezonera.
4. Enjuague final
El paso que más se salta por el afán. Si queda jabón en el circuito, termina en la leche del ordeño siguiente. Una pasada de agua limpia es la diferencia entre un equipo lavado y uno enjabonado.
5. Escurrir y ventilar
Cuelgue mangueras y pezoneras para que escurran del todo y queden al aire hasta el próximo ordeño. La humedad encerrada cría; el equipo seco no. Es buen momento para mirar si hay pezoneras cuarteadas o mangueras con fisuras.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto un lavado a fondo?
Una vez por semana, desarmando pezoneras y colector para lavarlos pieza por pieza.
¿Qué es la piedra de leche?
Minerales y proteína de la leche que se endurecen en las paredes cuando el lavado es flojo.
¿Puedo usar cloro de cocina?
Los cauchos sufren con cloro mal dosificado. Mejor un jabón hecho para equipos de ordeño, en la dosis del empaque.
¿Dudas con el lavado de su equipo en particular? Escríbanos.
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