
Saber qué hace cada pieza es lo que permite, el día que algo suena distinto, ir derecho al problema en vez de desarmar el equipo entero. Este es el recorrido en el orden en que viaja el vacío.
La bomba de vacío
Es el corazón: genera el vacío que hace todo el trabajo. Se cuida con el aceite al día y sin pedirle más puestos de los que trae. Si la bomba se detiene, se detiene todo.
El regulador y el vacuómetro
El regulador mantiene el vacío en su rango; el vacuómetro ($99.900) lo muestra. Una mirada por ordeño: si la aguja se sale, la ubre lo paga.
El pulsador
El que hace tac, tac, tac. Alterna succión y descanso, que es como mama el ternero, y por eso la vaca lo acepta. Si el ritmo se vuelve irregular, casi siempre son las membranas de caucho ($99.900); si hay que renovarlo, el pulsador neumático L80 cuesta $149.900.
El colector
Junta la leche de las cuatro pezoneras y la manda por la manguera. En él está buena parte de la diferencia entre la línea Pro y la Premium, que lo lleva en acero inoxidable.
Las pezoneras
La única pieza que toca la vaca y la de cambio más frecuente: 3.000 ordeños, 1.000 horas o un año. Todo sobre ellas en vida útil de las pezoneras.
Las mangueras
Por unas viaja el aire y por otras la leche. Transparentes, para ver que todo fluya limpio; se venden por metro, desde $24.900, para cambiar solo el tramo dañado.
La trampa de seguridad
En el ordeño a cantina, si la cantina se llena de más, la leche puede subir hasta la bomba —y una bomba con leche adentro es una reparación cara—. La trampa de seguridad ($49.900) cierra el paso con un flotador antes de que eso ocurra.
Preguntas frecuentes
¿Qué pieza falla primero?
Por desgaste normal, las pezoneras, y después las membranas del pulsador. La bomba, con aceite al día, dura años.
¿Los repuestos sirven para equipos de otras marcas?
Muchos sí: hay colectores y pezoneras adaptables a otras marcas. Mándenos foto de su pieza y le confirmamos.
¿Busca el repuesto de una pieza? Mándenos una foto y le decimos cuál es.
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